lunes 1 de diciembre de 2008

La Tragedia Latinoamericana

Nos honramos de recibir de vuelta en nuestras páginas los trabajos de Lázaro Rosa; en esta ocasión con un muy acertado análisis sobre la situación en Latinoamérica.
El tema escogido por Lázaro Rosa es muy interesante y de suma actualidad porque la supuesta izquierda revolucionaria latinoamericana lo que ha hecho es tratar de apropiarse del botín a mano; sin importarle mucho la situación real de los que dice defender.
Ahí tenemos a la guerilla colombiana que ya ni ellos mismos saben por qué luchan; a los indios cocaleros de Evo Morales que les da lo mismo que se desintegre o no Bolivia, lo que les preocupa es seguir mascando coca; los seguidores del corrupto Daniel Ortega en Nicaragua y, el principal demagogo de la región ahora que su maestro Castro está fuera de la escena, el narcicista-comunista-payaso de Hugo Chávez, que ha ido comprando uno por uno a los gobiernos de la region con los petrodólares, en vez de invertirlos en el bienhestar de su pueblo.
Mientras el barril de crudo estuvo en 150.00 USD se mantuvo en una comparsa de gloria. Ahora, valiendo menos de un tercio de esa cifra, andarará pensando qué hacer para seguir sobornando bochornosamente y comprando influencia política en toda la región.


La Tragedia Latinoamericana

En un artículo anterior ya había hablado sobre lo que, a mi modo, es la falta de seriedad y la miopía de los militantes de la izquierda latinoamericana. De una parte se la pasan hablando sobre el supuesto paraíso terrenal construido por el régimen cubano en la isla, cosa ésta que sólo ellos logran ver y, por la otra, responsabilizan a los EE.UU por todas las calamidades habidas y por haber en las naciones que, geográficamente, se ubican al sur del río Grande o Bravo.
Según la ceguera izquierdista los estadounidenses son los culpables de toda el hambre y el atraso que se padece en la América Latina y en el mundo.
Pero, vayamos por pasos. A mi juicio no puede existir un fenómeno, ya sea físico, político, social, moral ,o, de cualquier índole, que no se origine por factores internos aunque existan, a su vez, otras causas externas que puedan influenciar en su agravamiento.
A juzgar por el argumento que siempre defienden los “revolucionarios” latinoamericanos, si los culpables de todas las desgracias mundiales fueran los gringos, entonces serían los EE.UU la única nación desarrollada del mundo en haber alcanzado un alto nivel tecnológico y elevados estándares de progreso.
Lamentablemente, para los miopes latinos, hay datos estadísticos que contradicen en todo a su endeble teoría. Por ejemplo, en la actualidad Noruega y Australia son los dos mejores países del mundo para vivir debido a sus excelentes índices de calidad de vida en general.
Según informes de la ONU estas dos naciones se destacan por sus elevados indicadores de acceso a la educación, por la alta expectativa de vida y por los bajos índices de criminalidad, además de que en ambos estados no existe la pobreza extrema.
Mi pregunta ahora es la siguiente: ¿Si Noruega y Australia muestran hoy en día estos elevadísimos indicadores de bienestar social, que superan incluso a los de los EE.UU, por qué tales éxitos no pueden ser alcanzados por las naciones latinoamericanas?
Aquí está, a mi modo de ver, la respuesta: en primer lugar por los penosos niveles de corrupción política que azotan a la región, tengamos en cuenta que naciones como México y Colombia están señaladas como las más corruptas de todo el planeta.
De otro lado, por una falta total de sensibilidad en el aspecto social que no permite que en América Latina se creen verdaderos y eficientes programas de desarrollo humano que conlleven a mejorar la educación y la salud de sus pueblos.
Muchas personas a veces tienen la impresión de que los latinos llevamos la patria en la boca, la mencionamos constantemente, pero no en el corazón. El premio Nobel de literatura Octavio Paz en su ensayo “El laberinto de la Soledad” escribió que sus compatriotas mexicanos sólo gritan “viva México”, cuando están borrachos.
Atendiendo a estos argumentos cabría entonces cuestionarse: ¿por qué la oportunista izquierda de nuestro empobrecido continente no menciona en su discurso ideológico, ni tiene en cuenta, estos factores tan alarmantes?.
La triste realidad es que no puede haber desarrollo para un grupo de naciones en las que sus gobiernos sólo llegan al poder para aprovecharse y enriquecerse, robando a manos llenas, sin que les importen las penurias y las ingentes dificultades de quienes las padecen.
Pienso también que el día en que muchos latinoamericanos dejen de comportarse como tontos malinchistas y tengan menos complejos por ser lo que son, entonces el futuro de nuestra región comenzará a tener genuinas esperanzas y grandes perspectivas de asegurarse un crecimiento sostenido y seguro para todos.
No es lo mismo el Japón con sus estrictos códigos de conducta moral heredados de los samurais y su genuino orgullo por su cultura ancestral, que el Perú. Digo esto por la sencilla razón de que si en el país asiático la estricta disciplina y la ética ciudadana no le permiten a un funcionario público aceptar, por debajo de la mesa, una cantidad determinada de dinero para dejarse comprar, o sobornar, por un magnate extranjero, lamentablemente, todo lo contrario, ocurre en nuestras naciones hispanas donde la avaricia, la indolencia y el deshonor (dentro de cualquiera de las tendencias políticas que existan) han encontrado siempre su caldo de cultivo.
Algunas veces creo que gran parte de los latinoamericanos pueden haber nacido para impartir la arrogancia y las injusticias, porque, generalmente, llevan un dictador agazapado y metido dentro del cuerpo.
Ahora bien, retomando el tema que trataba desde un inicio me vuelvo a preguntar ¿cómo puede explicar la izquierda de América Latina (según sus militantes extremistas) que en un mundo regido por un imperio tan voraz como los EE.UU, haya países como Australia, Noruega y Singapur que, en nuestros tiempos, exhiban unos deslumbrantes niveles de desarrollo industrial y tecnológico unido, además, a sus sorprendentes logros en materia de crecimiento humano?
Los izquierdistas hispanoamericanos tienen que aprender a asumir la dolorosa realidad de nuestros pueblos con un mayor pragmatismo y dejar de hablar, de manifestar, tantas idioteces infantiles.

Autor: Lázaro Rosa
Alberta, Canadá.


Nota: Cualquier comentario, sugerencia o aporte sobre este tema; o cualquier otro que tenga relación con Cuba, será bienvenido. Por favor, no duden en hacérnosla llegar a través del correo palantesiemprecubano@yahoo.es